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Альгвасас

Альгвасас (испAlguazas), муниципалитет в Испании, входит в провинцию Мурсия в составе автономного сообщества Мурсия. Муниципалитет находится в составе района (комарки) Вега-Медия-дель-Сегура. Площадь 23,7 км². Население 8972 человека (на 2008 год). Расстояние до адм. центра провинции — 14 км. Покровителем города считается святой Онофре и ла Вирхен дель Росарио.


Alguazas es un municipio español de la Región de Murcia que pertenece a la comarca de la Vega Media del Segura. Tiene una extensión de 23,74 km², una población de 9.146 habitantes (INE 2010) y una altitud media de 86 msnm.

Limita, al este con Molina de Segura, al sur con Las Torres de Cotillas, al oeste con Campos del Río y Villanueva del Río Segura y al norte conCeutí y Lorquí.

Alguazas es una localidad de la Vega Media del Segura, situada en pleno corazón de la huerta murciana. Dos circunstancias han marcado la Historia de Alguazas durante siglos. Por un lado, su estratégico emplazamiento en la confluencia del río Segura con su afluente, el Mula. Ello le confirió unas idóneas condiciones de fertilidad para la agricultura y el asentamiento humano, aunque también la expuso a numerosas inundaciones.

Otro rasgo que define el pasado de Alguazas es su carácter señorial desde la Reconquista (siglo XIII). Primero perteneció a las reinas de Castilla y, después, a los obispos de Cartagena. En 1590 los alguaceños consiguieron liberarse del dominio señorial. En la actualidad Alguazas es una localidad que sigue muy apegada al sector agrícola, punta de lanza de su economía, si bien cada vez cobran mayor importancia los servicios. 

El Cabezo de la Zobrina:

El Cabezo de la Zobrina data del Paleolítico Inferior. Se trata de dos franjas rectangulares de terreno ubicadas en un monte, que constituyen un importante yacimiento de sílex, aprovechado por el hombre prehistórico para extraer material con el que fabricar todo tipo de utensilios. Elaboraban objetos necesarios para el descuartizamiento de animales, plantas y frutos comestibles, así como armas para la caza y la guerra. De este taller de sílex al aire libre salieron hachas, raspadores, cuchillos, puntas de flecha, figurillas antropomorfas y zoomorfas. Algunas piezas apenas están esbozadas y otras están muy bien talladas. Ciertas rocas pulimentadas presentan decoración pictórica de tipo abstracto y esquemático a base de líneas muy finas (rectas o curvas).

La Loma de los Peregrinos, poblado y necrópolis eneolítica:

En 1933 un labrador alguaceño halló, por casualidad, una cueva excavada artificialmente y tapada por una losa de piedra, que contenía restos de esqueletos, vasijas cerámicas, adornos y herramientas diversas. Era la llamada Loma de los Peregrinos, situada dos kilómetros y medio al Noroeste del núcleo urbano de Alguazas y a tan sólo 500 metros del Monte de la Zobrina. Se dató en el período Eneolítico, en torno al 2500 a.C.

La forma de enterramiento era la inhumación colectiva. Los cadáveres eran depositados unos encima de otros, en posición de medio lado, con las piernas y los brazos encogidos. Como muestra este yacimiento, el culto a los muertos era indicativo de la creencia en la vida de ultratumba como una secuencia de la presente. De ahí que estos primeros pobladores enterrasen a sus difuntos rodeados de un rico ajuar funerario para pasar a la vida del más allá, pero siempre tomando como base los artefactos y necesidades de la vida anterior en la tierra.

Entre los materiales más importantes de estos ajuares se pueden destacar punzones de bronce y hueso, cuchillos de distinta sección labrados ensílex, hachas de piedra basáltica, puntas de flecha de sílex, fragmentos cerámicos de factura rudimentaria y objetos de adorno personal. Especial interés presenta un collar de 2.350 cuentas de distintos materiales (vértebras de pez, hueso, caliza, madera, caracolillos de forma cónica...), así como un colgante de asta.

El Campo del Alfarero, asentamiento argárico:

El yacimiento argárico del Campo del Alfarero o Loma de la Presa se encuentra a unos 200 metros del río Segura, sobre un promontorio, algo habitual en los poblados de ese período. En él se hallaron ocho viviendas u hogares argáricos de planta rectangular. En estos poblados los muertos eran inhumados individualmente en cista o en urna, bajo el piso de la vivienda, en posición de medio lado y con brazos y piernas encogidas. Otros restos encontrados son una cuchara de cerámica, molinos de uso doméstico (fabricados en granito), además de hachas, puntas de flecha, cuchillos y símbolos de sílex. Los materiales arqueológicos que ha dado Alguazas se custodian en el Museo Arqueológico de Murcia y en diversas colecciones privadas.

En Alguazas no existe indicio alguno de presencia íbera ni romana. Resulta extraño, ya que en municipios cercanos (Molina de Segura, Lorquí oLas Torres de Cotillas) sí se han hallado restos de esta época. Además, al situarse en Alguazas la confluencia de los ríos Segura y el Mula, su afluente, era un lugar fértil e idóneo para el asentamiento humano. Se sabe que los cursos del Mula y del Segura eran usados como rutas comerciales desde los primeros colonizadores llegados a la Península Ibérica (fenicios y griegos) en sus contactos e intercambios con la población local (íberos). Quizá los frecuentes y destructivos desbordamientos de ambos ríos arrasaron los restos de cualquier asentamiento humano de la Antigüedad. 

El nombre de Alguazas procede de la palabra árabe "Al Waza", que significa "la de en medio", por hallarse situada en la confluencia de los ríosMula y Segura. Durante el período islámico estuvo poblada por la tribu bereber de los Bena Andik. Hay que esperar hasta la Reconquista del reino de Murcia, siglo XIII, para encontrar las primeras referencias escritas que aluden a Alguazas. En los versos 48 y 63 del número 382 de las 'Cántigas de Santa María' se cita Aluaça, acerca de las quejas de Ramón de Rocafull, que había sido desposeído de su heredad. La relación de esta cita con Alguazas está siendo investigada en estos momentos por historiadores de la Región de Murcia.

Señorío de las reinas de Castilla

Alfonso X "El Sabio" donó Alguazas a su esposa la reina doña Violante, junto con otros lugares del término murciano, que de esta manera dejaban de pertenecer al Rey moro de la Arrixaca. Existe un documento de 1295 en el que ya queda recogida dicha situación. Después Alguazas pasó a ser señorío de María de Molina, viuda del Rey Sancho IV "El Bravo", y madre de Fernando IV. Tras la ocupación del reino de Murcia por las tropas del Rey aragonés Jaime II (1296-1304), volvió Alguazas a manos de María de Molina. Ésta fue la dueña del señorío alguaceño hasta su muerte, en 1321. Durante ese período nombró a los funcionarios de Justicia, cobró tributos y defendió sus posesiones contra las pretensiones de las poblaciones vecinas.

En 1309, el obispo de Cartagena Martín Martínez conquistó la fortaleza musulmana de Lubrín (Almería). El Rey Fernando IV le concedió su posesión a este prelado. El 20 de febrero de 1311, atendiendo al emplazamiento fronterizo de Lubrín y el peligro de que cayese en manos de los musulmanes granadinos, Fernando IV cambió dicho Castillo al prelado por las posesiones de su madre, María de Molina, en el reino de Murcia:Alcantarilla, Monteagudo, unos baños públicos de Murcia y Alguazas. La única condición que impuso Fernando IV fue que el obispo y el Cabildo deCartagena no tomasen posesión de dichos bienes hasta la muerte de la reina. Mientras tanto, el episcopado cartaginense tendría Alhama de Murcia y su Castillo para beneficiarse de sus rentas. Después asumiría el señorío sobre las tierras mencionadas.

Señorío eclesiástico

María de Molina murió el 1 de julio de 1321. Rápidamente, obispo y Cabildo se apresuraron a reclamar a Alfonso XI lo pactado diez años atrás. El 1 de enero de 1322, el obispo Juan Muñoz tomó posesión de Alguazas. Nombró al clérigo Juan López alcalde mayor y expulsó al alcaide moro Haín Modur, administrador de los bienes reales en la villa. Desde entonces la jurisdicción civil y criminal de Alguazas quedaba en manos del obispo, el deán y el Cabildo. Cada año, el día de San Juan Bautista (24 de junio) nombraban dos alcaldes ordinarios de lo civil y lo criminal, un alcalde de la hermandad, un alcalde de las huertas, un alguacil, dos regidores, un almojarife (recaudador de impuestos), un mayordomo del Concejo y un escribano.

Los pobladores mudéjares de Alguazas tenían numerosos privilegios. Entre ellos la exención de impuestos como el de yantar (costear la comida del Rey y su séquito cuando visitaba la población) y alfarda (impuesto sobre el agua de riego). Además, contaban con su alcaide propio, que actuaba como intermediario en caso de conflicto entre musulmanes y cristianos. El alcaide de la fortaleza recibía de cada casa de Alguazas una carga de leña al mes y una de paja al año, además de cobrar una tercera parte de las multas y sanciones. El señor (obispo y Cabildo) tenía la exclusiva de molino, horno, almazara, baño, taberna y tienda, que arrendaba imponiendo tasas. Recibía la herencia del moro que moría sin herederos. También nombraba al alcaide de la fortaleza, así como a los cargos concejiles.

La Torre de los Moros, Torre Vieja o Torre del Obispo fue mandada construir por el obispo Pedro de Peñaranda para defender la entrada a la Vega Media del Segura de ataques musulmanes y reforzar el poder del señorío eclesiástico. Al morir dicho prelado, a mediados del siglo XIV, se había levantado la mitad de la torre. Las excavaciones arqueológicas han encontrado restos de enterramientos, lo que ha sido relacionado con la existencia de un cementerio islámico bajo la construcción defensiva. Fue concluida en tiempos del obispo Alonso de Vargas (siglo XIV). Era una torre almenada y con garitas, de unos 12 metros de altura, que albergaba una pequeña guarnición militar. En 1579 quedó en desuso, trasladándose su último alcaide al núcleo urbano.

El siglo XV, época de conflictos

El siglo XV fue una etapa de penalidades para Alguazas. Se vio afectada por las luchas entre los dos linajes nobiliarios más poderosos de Murcia, Manueles y Fajardos. Alguazas fue saqueada, junto a las localidades de la comarca, por las huestes de Alonso Fajardo y Rodrigo Manrique en 1448. Dos años más tarde, el Rey nazarí Muhammad IX "El Chico" intentó apoderarse de la Torre. Al no conseguirlo, saqueó e incendió la aldea, llevándose consigo a los pobladores musulmanes a Granada.

Surgieron conflictos entre los obispos y el Cabildo acerca del reparto de las rentas percibidas por los señoríos de Alcantarilla y Alguazas. En 1456 el obispo Diego de Comontes y el Cabildo de la Catedral de Murcia llegaron a un acuerdo de partición de bienes. Alguazas quedaba para el obispo y Alcantarilla para el Cabildo. También fueron numerosos los conflictos jurisdiccionales entre Alguazas y los lugares vecinos (Ricote, Molina de Segura, Mula y Murcia). Resultando de ello frecuentes amojonamientos durante la Baja Edad Media. Junto a los numerosos hechos de armas, se dieron períodos de sequía alternados con inundaciones, hambrunas y epidemias de Peste bubónica. La población de Alguazas se vio mermada a 110 habitantes. Por ello, los Reyes Católicos eximieron a Alcantarilla y Alguazas de pagar impuestos en 1477 y 1478.

Siglo XVI, refundación de Alguazas

En el siglo XVI la población de Alguazas creció de forma notable, debido a la llegada de mudéjares granadinos. Éstos se beneficiaron de los repartos de tierra gratuitos, cuyo objetivo era sacar mayor productividad de la tierra. En 1501 Alguazas se convirtió al cristianismo. La tradicional aljama se convertía así en Concejo, cuyos miembros eran nombrados por el obispo y el Cabildo. En 1503 habitaban Alguazas 43 vecinos, es decir 193 habitantes. El 12 de septiembre de 1528 una gran crecida del Segura arrasó Alguazas (y toda la Huerta de Murcia). Del emplazamiento originario, junto a los ríos Segura y Mula, sólo quedó en pie la Torre del Obispo y la iglesia de San Sebastián. El Cabildo de la Catedral de Murcia acudió en socorro de los alguaceños con 100 ducados.

El 4 de octubre de 1528 las ochenta familias residentes en la villa decidieron crear una nueva Alguazas. Lo hicieron unos 1.500 metros más arriba. De este modo, Alguazas se convertía, junto aTotana, en la única población fundada ex novo en el reino de Murcia durante este período. Poco se tardó en planificar la trama urbana de Alguazas. Ante todo, había que dotar a la villa de un templo. En 1529 se iniciaron las obras de la iglesia Parroquial de San Onofre. De la primera fase ha llegado a la actualidad parte de la techumbre mudéjar.

Compra e independencia de la villa

La desastrosa situación de las arcas reales permitieron al Rey Felipe II obtener una bula del papa Gregorio XIII en 1574. Con ella pudo quitar a la Iglesia determinados bienes y ponerlos a la venta, entre ellos los señoríos eclesiásticos de Alcantarilla y Alguazas. Alguazas fue concedida a un consorcio de prestamistas genoveses al servicio de la Corona, encabezados por Baltasar Catano. Quedó en manos de los también genoveses Octavio Marín y Juan María Corvari, que la vendieron al señor de Ontur y Albatana Alonso Tenza Pacheco en 1587.

Los alguaceños pidieron a Felipe II optar al derecho de tanteo para ser ellos quienes se comprasen a sí mismos y no depender de ningún señor. La iniciativa siguió adelante a pesar de la oposición de Tenza Pacheco. Éste presionó a través de largos y costosos pleitos y, además, envió a sus representantes para tomar represalias contra los alguaceños, encarcelando a algunos y obligando a huir a otros. El 30 de octubre de 1590 los vecinos de Alguazas compraban su propia jurisdicción, algo único en el reino de Murcia. La compra ascendió a 7.015.988 maravedíes, que recibieron los prestamistas genoveses de la Corona. Dicha empresa fue victoriosa para los vecinos de Alguazas gracias al apoyo económico de un poderoso acreedor, el IV marqués de Los Vélez.

Los siglos XVII y XVIII, un señorío en expansión

A lo largo del siglo XVII la población de Alguazas creció rápidamente. En 1670 había 370 vecinos. La explicación hay que buscarla en la llegada de familias de los pueblos de alrededor, pues todos eran señoríos particulares en los que se pagaban numerosos impuestos. En suma, la independencia del dominio señorial dio paso a la expansión demográfica de la villa que, a su vez, se tradujo en el desarrollo agrícola.

El cultivo del arroz era predominante en Alguazas y la Vega Alta del Segura. Pero las aguas permanentemente estancadas trajeron epidemias de fiebre amarilla y Peste bubónica. Para evitar el contagio la población marchó a otros lugares. A ello hubo que sumar el esfuerzo que supuso la Guerra de Sucesión (1700-1713), con el aporte de soldados, dinero y equipamientos de guerra. Así, a inicios del siglo XVIII, Alguazas contaba con 220 habitantes, que vivían en medio de grandes penurias. Ante esta situación, en 1719, una Real Cédula de Felipe V otorgaba a los alguaceños el perdón de los pagos pendientes con la Hacienda Real. Finalmente, en 1720, en vistas de la despoblación y ruina del área comprendida entre Cotillas y Archena se decidió prohibir el cultivo del arroz en la Vega del Segura, quedando relegado a Calasparra.

En 1743, tras casi un siglo y medio, la villa de Alguazas consiguió redimir el censo de tanteo. Es decir, por una orden de Felipe V quedó anulada la hipoteca del pueblo, con la que éste se compró a sí mismo en 1590. A finales del siglo XVIII la población creció considerablemente. El Censo de Floridablanca (1787) arrojaba la cifra de 1.216 habitantes. Coincidiendo con esa expansión se produjo la ampliación del templo parroquial de San Onofre, que a lo largo de la centuria se había dotado de nuevas capillas, como la del Rosario, así como de un estupendo órgano barroco (1734), considerado el más antiguo de la Región de Murcia.

Edad Contemporánea

Siglo XIX

El inicio del siglo XIX trajo graves problemas para Alguazas. La fiebre amarilla causó gran mortandad entre 1811 y 1812. La inseguridad creada por la Guerra de la Independencia hizo que las autoridades provinciales se refugiaran en la villa el 10 de enero de 1813. Poco después se construyó una muralla de más de 20 varas de alta y más de 400 de larga para defender a la población de las inundaciones del río Mula.

Durante el Trienio Constitucional (1820-1823) se construyeron puentes y el antiguo Ayuntamiento, con Cárcel Pública. Fue demolido en 1986 para levantar la actual Casa Consistorial. En torno a 1843, Alguazas tenía una población de 375 vecinos (1.568 habitantes), repartidos en 150 casas del casco urbano y unas cien (entre barracas y casas) de huerta. El presupuesto del Ayuntamiento era de 12.000 reales anuales. La importante corriente migratoria hacia el Norte de África y América se intentó evitar fomentando el cultivo del tabaco. Sin embargo, la población alguaceña siguió aumentando, llegando en 1898 a 2.419 habitantes. En 1865 se inauguró la estación de ferrocarril en la localidad, incluida en la línea férrea Madrid-Chinchilla-Cartagena.

A finales de la centuria se resolvieron dos litigios judiciales que Alguazas venía arrastrando cinco siglos. En 1889 el Tribunal Supremo dictó sentencia favorable a Alguazas y Ceutí, desestimando la pretensión de Las Torres de Cotillas y el Marqués de Corvera sobre el derecho a parte de las aguas de la acequia de Alguazas. Asimismo, en 1896 se separó el Heredamiento de Aguas de la tutela del municipio. Pascual María Massa, comisario del Heredamiento, redactó las nuevas ordenanzas de la institución.

El siglo XX y el cambio de milenio

En 1900 Alguazas tenía 2.559 habitantes, que vivían de la agricultura. Cerca de la mitad de la propiedad estaba en manos de unos pocos terratenientes, no residentes en el pueblo. En 1905 comenzó a usarse el escudo municipal, que ha llegado a nuestros días, con la leyenda 'Honrada y Ennoblecida'. El 3 de abril de 1911 se produjo un gran terremoto (con epicentro en la vecina Lorquí), que arruinó gran parte de las casas de la villa. La población se vio obligada a refugiarse en tiendas de campaña proporcionadas por el Ejército. En 1926 se construyeron las dos primeras escuelas de propiedad municipal. Por esas fechas se construyó el puente sobre el río Mula, que comunicaba Alguazas y las Torres de Cotillas. En 1934 contaba Alguazas con 3.560 habitantes, así como tres fábricas de conservas vegetales, tres molinos, una fábrica de energía eléctrica en la Torre de los Frailes, una serrería y dos canteras de yeso. A inicios del siglo XXI, de los más de 7.500 habitantes muchos siguen relacionados con la agricultura y la industria conservera. Además, la mejora de las comunicaciones y la cercanía con Murcia y Molina de Segura también ha fomentado el desarrollo del sector servicios y la mejora del nivel de vida en la localidad. El pueblo se encuentra bastante abandonado en cuanto a la falta de infraestructuras, escaso servicio de limpieza y ausencia de empresas que den empleo a la población joven.

El escudo de Alguazas es cuartelado. La torre del primer cuartel simboliza la villa que en la Edad Media surgió en torno a su castillo fortaleza. En el segundo hay dos estrellas de ocho puntas cruzadas por una banda de sinople, alusiva a las armas del obispo, Juan de Media, señor de Alguazas, cuando la población se constituye en concejo.

En los dos últimos cuarteles se representa una jarra de dos asas con azucenas, mitra y báculo que hacen referencia a las armas del cabildo de Cartagena. La leyenda que figura en la bordadura, hon rada y ennoblecida, recoge la Real provisión de Felipe II al mediar en los conflictos acaecidos entre los vecinos y la iglesia, una vez lograda la independencia de la villa.

Cuadrilongo, cuartelado. 1.º, de sinople, una torre, de oro, donjonada y almenada, mazonada de sable y aclarada de gules, sobre ondas de plata y azur. 2.º, dos estrellas de oro, de ocho puntas, en campo de azur, cruzado por una banda de sinople fileteada de oro, y cargada de una cotiza de gules, asimismo fileteada de oro. 3.º, de azur, una jarra de dos asas, de plata, con azucenas del mismo metal. 4.º, de sinople, mitra y báculo, de oro, acompañados. Bordura de oro con la leyenda «Honrada y ennoblecida», en sable. Timbrado de corona de señor (de oro liso, guarnecida con doce puntas, de las que sólo se ven siete).

Alguazas tiene el mayor número de mociones de censura de toda la Región de Murcia desde que comenzara el periodo democrático en el año 1979.

En el mandato 1983-1987 se presentaron tres mociones, pero tan solo la última de ellas consiguió la destitución del alcalde socialista Silvino Jiménez, en favor de su ex-compañero José María Hernández, que accedió a la alcaldía con el apoyo de los cuatro concejales de Alianza Popular y otros dos concejales que habían abandonado el PSOE junto a él.

Otra moción de censura con éxito se produjo en el año 2001 y destituyó al alcalde Diego Oliva con los votos de los siete concejales de su propio grupo, el Partido Popular, y aupó al que hasta entonces era su mano derecha y teniente de alcalde, José Antonio Fernández Lladó.

La quinta y última hasta ahora se produjo en el año 2005, cuando los cuatro concejales independientes se integraron en el PSOE, a cambio de que, el cabeza de lista de los independientes y ex-alcalde socialista Francisco Franco, encabezara una moción de censura que salió adelante dejando en la oposición al hasta entonces alcalde José Antonio Fernandéz Lladó y su grupo el Partido Popular.

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