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Антонио Николас

Антонио Николас (исп. Nicolás Antonio; 31.07.1617, Севилья — 13.04.1684, Мадрид), исп. библиограф.

Учился в Саламанке (1636—1639), затем вернулся в Севилью. Написал трактат «De Exilio», изданный в 1659 году. В 1654 году отправлен генеральным представителем в Рим, в 1679 году вернулся в Испанию.

Главное сочинение А. «Bibliotheca Hispana» издано в Риме в двух частях — «Bibliotheca Hispana nova» в 1672 году и «Bibliotheca Hispana vetus» в 1696 году (посмертно). В первую часть включены библиографии испанских писателей после 1500 года, во вторую часть включена история испанской литературы со времён Августа по 1500 год. Второе издание с дополнениями из рукописей Антонио и комментариями Франсиско Переса Байера (Francisco Pérez Bayer, 1699—1781) вышло в 1787—1788 годах в Мадриде.

Среди других работ А. — «Censura de historias fabulosas» (издана посмертно в 1742 году вВаленсии) и неизданная «Bibliotheca Hispana rabinica» (хранится в Национальной библиотеке в Мадриде).


Antonio Nicolás (Sevilla, 28 de julio de 1617 - Roma, 13 de abril de 1684), célebre erudito, iniciador de la Bibliografía española moderna.

Estudió Artes Liberales en el Colegio de Santo Tomás y Cánones en 1635 en la Universidad de Sevilla. Después pasó a Salamanca, donde cursó y se doctoró en Derecho en 1639.

Ya tenía aficiones de bibliólogo y había iniciado la redacción de un catálogo de los nombres propios de las Pandectas, pero abandonó el proyecto al saber que el famoso Antonio Agustín llevaba muy avanzada una obra similar. Entonces concibió la idea de formar un índice de todos los escritores españoles desde la época del emperador romano Octavio Augusto hasta su tiempo; y a este efecto regresó a su ciudad natal, en la que existían importantísimas bibliotecas, entre las que destacaba la reunida por Fray Benito de la Serna en el monasterio benedictino, entregándose con voraz empeño al análisis y estudio de todas ellas por espacio de casi once años, exceptuada una breve estancia en la corte en 1645 para recibir el hábito de Santiago con que Felipe IV premiaba sus afanes bibliográficos.

En 1651 regresó de nuevo a Madrid para conseguir, según él mismo dice, «un empleo de letras», presentando con esta ocasión el manuscrito de su obra De exilio sive de exilii..., y tres años más tarde se halla ya en Roma acompañando a Luis de Guzmán Ponce de León, embajador de Su Majestad en la Ciudad Eterna, como agente general de España y los reinos de Dos Sicilias y ducado de Milán, cargos a los que unió el nombramiento de agente de la Inquisición.

Su estancia en Roma habría de prolongarse por casi cinco lustros y le sirvió para proseguir su infatigable búsqueda y adquisición de códices y manuscritos hasta reunir una biblioteca de más de 30.000 volúmenes, émula de la Vaticana; mas fueron tantos los dispendios que su formación le ocasionó que el papa Alejandro VII hubo de concederle una canonjía de la catedral de Sevilla con dispensa de residencia (22­ de mayo de 1664), a fin de evitarle la total ruina.

En 1678 regresó a Madrid como fiscal del Real Consejo de Cruzada, cargo que ostentó hasta su muerte, ocurrida el 13 de abril de 1684.

Sus Bibliotecas dieron un gran impulso en España a la ciencia de la Bibliografía, y ya en el mismo siglo XVIII numerosos eruditos se animaron a intentar completarlas con nuevas aportaciones como Ambrosio José de la Cuesta y Saavedra (1653-1707), Andrés González de Barcia (1673 - 1743), Pablo Ignacio de Dalmases y Ros (1670-1718), José Finestres y de Monsalvo (1688-1767), Jaime Caresmar (1717-1801), Faustino Arévalo (1747-1824) y José Cevallos y Ruiz de Vargas (1724-1776).

Sus obras capitales como bibliógrafo fueron la Bibliotheca hispana vetus (1672) y la Bibliotheca hispana nova (póstuma, impresa en 1696). En ellas reúne de forma crítica una ingente cantidad de información biobibliográfica precisa y crítica sobre todos los autores que escribieron en España hasta su época. La Vetus comprende desde Augusto hasta 1500, y la Nova desde 1500 a 1700. Ambas fueron reeditadas en el siglo XVIII por el ilustrado Francisco Pérez Bayer entre 1783 (Bibliotheca hispana nova) y 1788 (Bibliotheca hispana vetus).

La sólida erudición de Nicolás Antonio le hizo desconfiar de los falsos cronicones, iniciando así el hipercriticismo de la Ilustración y preparando la obra de Enrique Flórez. Sobre ese tema escribió su Censura de historias fabulosas, trabajo crítico sobre unas supuestas crónicas descubiertas a finales del siglo XVI por el P. Román de la Higuera, que no vio la luz hasta que el novatorGregorio Mayáns y Siscar la publicó en el siglo siguiente, en Valencia, 1742.

La Bibliotheca Hispana consta de dos partes; la segunda, Bibliotheca Hispana Nova, apareció en Roma en 1672 en dos volúmenes, abarcando todos los autores españoles desde 1500 a 1672 y fue reeditada en Madrid en 1783 por iniciativa de director de la Biblioteca Real de Madrid Juan de Santander, que incorporó al primer texto impreso numerosas adiciones y correcciones que el autor le hizo en los últimos años de su vida; está escrita en latín y dispuesta en forma de diccionario, así como acompañada de varios índices que facilitan su manejo. La primera parte, oBibliotheca Hispana Vetus, comprende los escritores españoles desde Augusto a 1500, vio la luz en Roma en 1696 y su edición fue sufragada por el cardenal Sáenz de Aguirre. Las últimas páginas comprenden una Bibiotheca arábico-hispana, que no debe confundirse con la Bibliotheca hispano­rabínica, obra independiente y de la que sólo quedan algunos apuntes conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid. Su reedición dieciochesca, también a cargo de la Biblioteca Real, salió en 1788.

La edición de Joaquín Ibarra de la Bibliotheca puede tenerse como uno de los mejores impresos españoles del siglo XVIII, no sólo por sus discretas ilustraciones sino por el cuidado tipográfico. El diseño, grabado y fundición de los tipos se realizó en el obrador de la Biblioteca Real con letrerías creadas expresamente para sus ediciones, que comprenden caracteres arábigos, hebreos, griegos y latinos realizados por Gerónimo Antonio Gil.

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